por Simón Sedillo
el 25 de Marzo de 2009
www.elenemigocomun.net
El 23 de octubre de 2006 el Lawrence Journal World o LJ World publicó un artículo que silenciosamente descubrió un escándalo en la Universidad de Kansas en Lawrence, Kansas. En 2005, el departamento de geografía de la universidad recibió por lo menos $500,000 dólares de fondos del Departamento de Defensa para mapear tierras comunales indígenas en los estados de San Luis Potosí y Oaxaca, México.
Como resultado de esta historia, el 26 de noviembre de 2007 elenemigocomun.net publicó un artículo de seguimiento sobre el escándalo del financiamiento llamado “El Camino al Infierno”, que ahonda en los posibles daños que pueden provocar este tipo de proyectos de mapeo financiados por el ejército. Desde la publicación de este artículo en 2007, yo (Simon Sedillo) y un creciente número de miembros de comunidades y estudiantes de ambos lados de la frontera México-Estados Unidos, nos hemos involucrado en varias y extensas investigaciones sobre los detalles de este proyecto de investigación en particular. Nuestra creciente preocupación gira en torno al incumplimiento de la ética académica, debido a la falta de transparencia con las comunidades en cuanto al financiamiento, y serias violaciones por parte del Ejercito de los Estados Unidos a la soberanía de México y a la autonomía indígena. Nuestra investigación colectiva durante el último año ha resultado en varias piezas clave de evidencia irrefutable que demuestran tanto las violaciones a la ética académica, como las violaciones a la soberanía de México y a la autonomía indígena.
El Escándalo:
Los profesores de geografía de la Universidad de Kansas Peter Herlihy y Jerome Dobson, recibieron el financiamiento para su proyecto de mapeo llamado las Expediciones Bowman de la Oficina de Estudios Militares en el Extranjero (FMSO por sus siglas en inglés), localizada en la base militar estadounidense del Fuerte Leavenworth en Leavenworth, Kansas. La encarnación mexicana de este proyecto se llama “México Indígena” y en 2005 empezó a mapear una región indígena conocida como la “Huasteca” que se localiza parcialmente en el estado de San Luis Potosí. Después movieron sus actividades al estado de Oaxaca, en medio del levantamiento popular estatal de la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca) en 2006.
El 14 de enero de 2009, la UNOSJO (Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez de Oaxaca), desplegó un comunicado en el cual expresa su preocupación ante la biopiratería del proyecto de mapeo México Indígena, y asegura que las comunidades fueron defraudadas, al no tener idea de que uno de los financiadores principales del proyecto era la FMSO. La UNOSJO denuncia una clara falta de transparencia y sospechas adicionales de implicaciones relacionadas con el controversial Sistema de Mapeo de Terreno Humano del ejército estadounidense. De hecho, existe evidencia significativa de que la FMSO está involucrada en lo que ellos mismos denominan “Manejo de Información Civil en Apoyo a Operaciones Contrainsurgentes”.
Las respuestas oficiales:
Tras la publicación del artículo de elenemigocomun.net, el equipo de México Indígena publicó una respuesta oficial a las preocupaciones creadas por el financiamiento militar. Desde entonces, el escándalo se ha ido expandiendo y varias comunidades indígenas y organizaciones oaxaqueñas están demandando respuestas. ¿Por qué no fueron informadas sobre el financiamiento militar? ¿Para qué utilizará el ejército esos mapas? Y, ¿es algo de esto si quiera ético?
Frente a estos serios asuntos internacionales, tanto el equipo de México Indígena, como el profesor de geografía de la Universidad de Kansas Jerome Dobson, y la Sociedad Geográfica Americana (AGS por sus siglas en inglés), de la que Dobson es presidente, han publicado declaraciones por separado sobre la situación. Todas las declaraciones aseguran transparencia, estándares éticos y la mejor de las intenciones al mapear poblaciones indígenas. La AGS va un paso adelante y niega cualquier vínculo con el Sistema de Mapeo de Terreno Humano del ejército estadounidense.
Las Contradicciones:
Primero que nada, las Expediciones Bowman son llamadas así por el padre de la exploración e imposición geográfica norteamericana, Isaiah Bowman. Una nueva biografía de Bowman escrita por Neil Smith, “El Imperio Americano: El Geógrafo de Roosvelt y el Preludio para la Globalización”, nos acerca la mirada a un académico racista y arrogante que usó su ciencia y la academia para avanzar imposiciones imperialistas políticas y económicas por todo el mundo. Smith escribe que Bowman capturó a varios indígenas quechuas y los usó como animales de carga durante sus exploraciones en Perú, que llevaron al “descubrimiento” de Machu Pichu. Éste es tan sólo uno de los muchos ejemplos en el libro de Smith que ilustran la naturaleza arrogante del geógrafo.
La UNOSJO declara que ni ellos ni las comunidades a las que representan en ningún momento fueron puestos al tanto del financiamiento de la FMSO tras el proyecto México Indígena. En la segunda conferencia de prensa de la UNOSJO el 19 de febrero de 2009, Aldo González agregó que originalmente varias comunidades oaxaqueñas se negaron a recibir el proyecto México Indígena en su territorio porque alguien notó un logo de la FMSO en algunos de los mapas muestra que les enseñaron para promover el proyecto. Aldo continúa, asegurando que en las comunidades de la UNOSJO los mapas muestra ya no tenían el logo de la FMSO, y que en ningún momento les fue mencionada esta fuente financiadora.
En los reportes de México Indígena publicados en 2008, los coordinadores expresan claramente una y otra vez: “Nosotros (el equipo de México Indígena) continuamos explorando mejores maneras de mostrar la compleja información geoespacial que se requiere para entender el “panorama cultural” o “terreno humano”, en un formato fácil de usar y accesible para la web.” También en la página web del profesor de geografía de la Universidad de Kansas, Peter Herlihy se declara lo siguiente: “Nuestra base de datos GIS multi-escala se enfoca en crear el panorama cultural digital (también llamado “terreno humano”) del México indígena.”
Los miembros del equipo de México Indígena han viajado a Colombia con agentes de la FMSO. En Colombia, los usos contrainsurgentes y de estrategia militar de este tipo de proyectos de mapeo no pueden ser disfrazados de altruistas, o de tener otras intenciones. Nadie es capaz de imaginar un “lindo y feliz” mapeo de tierras en Colombia en manos del ejército estadounidense. Entonces, o México Indígena está mintiendo o se están haciendo los “tontos”, pero las implicaciones e intenciones del proyecto no podrían ser más evidentes.
El Factor Demarest:
Las Expediciones Bowman fueron subvencionadas por la FMSO basada en Fort Leavenworth. El oficial asignado a las Expediciones Bowman es el Teniente Coronel Geoffrey B. Demarest. Demarest es el investigador para Iberoamérica de la FMSO. Durante su carrera militar de 23 años, el Dr. Demarest ha servido en diversas tareas en Latinoamérica, y es un graduado de la Escuela de las Américas del ejercito de los Estados Unidos, y estudio cursos de Representación Militar, Oficial de Áreas Extranjeras, Estrategias de Defensa, y del Instituto de Lenguaje del Departamento de Defensa, entre otros. Ha escrito numerosos artículos tratando el tema de “conflictos internos”, incluyendo “La superposición de las responsabilidades policiales y militares en Latinoamérica”. El primer libro del Dr. Demarest, Geopropiedad, considera la propiedad geográfica un asunto de seguridad nacional y estrategia militar. Sus áreas de interés académico incluyen Amenazas emergentes y respuestas, Nuevas alianzas estratégicas, Historia militar y Derecho internacional. El Dr. Demarest posee un doctorado en Estudios Internacionales del Posgrado de Estudios Internacionales de la Universidad de Denver y ha trabajado anteriormente como abogado. Como catedrático, Demarest habla publicamente sobre la legalidad del espionaje.
La Oficina de Servicios Militares en el Extranjero (FMSO) es un centro de investigación y análisis bajo la Comandancia de Entrenamiento y Doctrina del Ejército Estadounidense, Subdirección de empleados G2 (rango gubernamental de inteligencia). El FMSO administra y opera el Centro de Inteligencia de Reserva Conjunta (JRIC por sus siglas en inglés) del Fuerte Leavenworth, y conduce programas analíticos enfocados en amenazas asimétricas y emergentes, desarrollos regionales militares y de seguridad, y otros temas que definen ambientes operacionales evolutivos en todo el mundo. Las amenazas asimétricas se definen como organizaciones terroristas y ejércitos guerrilleros insurgentes, por otro lado, las amenazas emergentes son definidas como fenómenos sociales y en particular movimientos sociales.
Seis ensayos desclasificados, publicados por el Teniente Coronel Demarest de la FMSO, son la principal evidencia de las siniestras intenciones de las Expediciones Bowman. Los ensayos de Demarest: “Servicio Expedicionario de la Policía” [1], “Inteligencia Táctica y Conflicto de Baja Intensidad” [2], “Las implicaciones estratégicas del Derecho Internacional” [3], “Mapeando Colombia: la correlación entre la información geográfica y la estrategia” [4], “Geopolítica y Conflicto Armado Urbano en Latinoamérica” [5] y “La Superposición del Ejército y la Policía en América Latina” [6], contradicen directamente cualquiera de las declaraciones públicas sobre las intenciones principales expresadas por el equipo de México Indígena, las Expediciones Bowman, o la Sociedad Geográfica Americana. Demarest publicó también un libro entero titulado: “Geopropiedad: Asuntos Externos, Seguridad Nacional y Derechos de Propiedad”, que está a la venta para toda persona por $150 dólares aproximadamente. Es este texto el que expresa detalladamente la opinión de Demarest sobre los usos militares de las Expediciones Bowman o sea del proyecto México Indígena. Un séptimo ensayo escrito por el Mayor de la FMSO, José M. Madera, Reserva del Ejercito de Estados Unidos; titulado “Manejo de Información Civil en Apoyo a Operaciones Contrainsurgentes: un caso para el uso de Sistemas de Información Geoespacial en Colombia”, describe con detallada especificación los usos para inteligencia y contrainsurgencia de información GIS de fuente abierta e información geográfica, para lo que la FMSO llama Manejo de Información Civil. Es importante destacar que la mayor parte de la información proporcionada por estos textos se refiere al uso de datos geográficos para operaciones militares estadounidenses en Colombia. Estas operaciones militares están financiadas por los impuestos de los ciudadanos a través de un paquete de financiamiento conocido como Plan Colombia. Recientemente, el gobierno de Estados Unidos ha votado a favor de una operación similar en México conocida como la Iniciativa Mérida. Comunidades y organizaciones en México han apodado la Iniciativa Mérida el “Plan México”. Ambos paquetes de financiamiento usan como excusa el narco-terrorismo para seguir militarizando comunidades. El Plan Colombia prácticamente no ha dado ningún resultado en los últimos diez años.

Estos siete ensayos de la FMSO y el libro de Demarest, exponen sobre el tema una muy particular y siniestra ética, actitud y estrategia militar en cuanto al control de grandes poblaciones de gente pobre, indígena y de los “desplazados” en general. Estas actitudes en específico incluyen la desvalorización sistemática de cualquier forma de autogobierno y autodeterminación indígena. La identidad cultural es en sí considerada como un impedimento para la prosperidad. En particular, las formas tradicionales de uso y derecho sobre las tierras comunales, o en las palabras de Demarest el “uso informal de tierras”, son identificadas como el impedimento primario para el progreso y la seguridad nacional. Específicamente, los ensayos de Demarest aseguran que las propiedades informales tanto en zonas rurales como urbanas, son el campo de cultivo de las actividades criminales o insurgentes.
Las soluciones que provee Demarest para el dilema de seguridad del “uso informal de tierras” y la pobreza en zonas urbanas y rurales, es la desvalorización, la segregación y la criminalización sistemática de estas comunidades. Dichas comunidades incluyen desde barrios de “techos de lámina” en las orillas de las metrópolis urbanas, hasta tierras comunales indígenas para cultivo, e incluso guetos urbanos con filas y filas de propiedades en renta. En su visión global de los desposeídos, Demarest juzga a las comunidades pobres como merecedoras de una segregación sistemática, por su propensión a la actividad criminal y a la auto-organización. Él declara específicamente su preocupación sobre la criminalidad en grandes áreas de desposeídos, pues se convierten en zonas autónomas, gobernadas por separado. Demarest incluso admite, que aunque esta percepción, actitud o estrategia no es ya abiertamente aceptable en los Estados Unidos, es absolutamente coherente emplearla en gran escala sobre los pueblos de América Latina. Sin embargo, es dolorosamente obvio que las actitudes y estrategias expresadas por Demarest se relacionan directamente a sistemas de desplazamiento urbano también dentro de los barrios pobres de los Estados Unidos.
Demarest afirma que la privatización de la propiedad es la clave para la estabilidad, la prosperidad, el progreso y la seguridad en América Latina; y que la titulación formal de tierras lleva al control y gobierno efectivo de la tierra y sus habitantes. En la proposición de Demarest sobre propiedad y seguridad, la propiedad privada existente de valor, debe ser asegurada contra comunidades cercanas, potencialmente inestables y pobres, a través de un fenómeno que describe como la “arquitectura del control”. Él concluye que el uso informal y no-regulado de tierras debe ser privatizado para que la seguridad y la prosperidad imperen. De principio a fin, el análisis estratégico de Demarest sobre la propiedad privada, identifica las tierras comunales de los campesinos indígenas de Oaxaca, México y la propiedad rentada de los trabajadores pobres en Los Ángeles, como impedimentos para el progreso, el desarrollo, y la seguridad. Demarest define los disturbios de Los Ángeles de 1992, como un éxito de lo que él llama “la arquitectura de control”, donde el distrito financiero logró aislarse exitosamente de las masas alborotadas, sufriendo tan sólo daños mínimos en propiedades de valor.
Desde la protección de bienes raíces de valor existentes, hasta el desplazamiento sistemático de comunidades pobres para lograr la propiedad privada, formal y escriturada del territorio poseído “informalmente”; Demarest sitúa a las Expediciones Bowman, el proyecto México Indígena, los profesores de geografía de la Universidad de Kansas, y la AGS en un incómodo lío ético. Más aún, el Teniente Coronel Geoffrey B. Demarest y la FMSO, ponen a toda la academia estadounidense en un lodazal ético que requiere una solución inmediata.
Una pregunta sobre ética para todos, no sólo para soldados y académicos:
Hoy en día, bajo una nueva e histórica era presidencial, los ciudadanos de Estados Unidos están en una posición única para reflexionar sobre el pasado inmediato e identificar una serie de errores muy graves. Puede ser realmente fácil señalar primero la arrogancia y volatilidad del gobierno de Bush, sin embargo, siempre resulta más difícil determinar la culpabilidad de los ciudadanos promedio en su quehacer diario, empezando por la apatía, la arrogancia y todo lo que hay en medio de ambas. Algunos estadounidenses protestaron ligeramente y resistieron simbólicamente las atrocidades globales y la difamación nacional causada por la presidencia de Bush. Muchos otros ciudadanos estadounidenses se escondieron tras la vergüenza de un gobierno federal dispuesto a involucrarse en estrategias militares, políticas y económicas poco éticas y poco inteligentes, que han probado su fracaso absoluto para el pueblo norteamericano. Estos fracasos han afectado desproporcionalmente a los pobres, mientras que han beneficiado a magnates y a sus corruptas instituciones. El mundo entero, con diferentes niveles de acceso a la educación e información, reconoce que no está bien ignorar la soberanía nacional, no está bien imponer una única cosmovisión o economía política, no está bien involucrarse en actividades militares “preventivas”, y no está bien usar la inteligencia para la violación de de los derechos humanos y comunales más básicos. No importa que tan deslumbrantes puedan ser los excesos y crímenes de George Bush, el pueblo norteamericano, más que sólo su nuevo presidente, aún tiene la seria responsabilidad consigo mismo y con el mundo de asumir lo que ha pasado, lo que ha de pasar, y evitar que estas cosas pasen de nuevo. Los estadounidenses se lo deben a sí mismos, para salvar su propia imagen.
La falta de ética de los financiamientos militares para investigaciones académicas puede parecer descaradamente obvia para cualquiera que tenga una noción de soberanía, autonomía, comunidad o autodeterminación. Desafortunadamente, tras generaciones de constante incitación a la guerra y al miedo, es claro que se ha vuelto cada vez más difícil para el pueblo estadounidense comprender esta simple contradicción. No importa hacia donde se incline uno en este tema; éste caso en particular representa una violación evidente a los estándares éticos para cualquier institución educativa. Los ciudadanos estadounidenses y los académicos en particular, deberían estar alarmados ante la percepción mundial que se generará sobre este incidente y sobre los científicos y ciudadanos estadounidenses en general. ¿Pueden los norteamericanos permitirse más desdén mundial para su país?
Yo no me inclinaría normalmente a discutir o debatir la ética de cualquier actividad militar en la que estén involucrados los Estados Unidos de América. Mi preocupación en particular es la manera en que ésta fuerza de combate se ha vuelto cada vez menos defensiva y crecientemente más preventiva y ofensiva. Para mí, personalmente, este es un motivo de gran vergüenza nacional. Pero para debatirlo, y sólo por un momento hipotético, permítanme defender el derecho de una nación a defenderse a sí misma. El derecho que tiene cada nación, y mejor aún cada comunidad de defenderse; ¿no debería estar guiado por una estricta adherencia a una serie de normas, acuerdos y estándares éticos que no infrinjan derechos tan básicos como la soberanía, la autonomía, la autodeterminación, la autogestión, la identidad y por supuesto el territorio?
Las Expediciones Bowman, el proyecto de mapeo México Indígena, y la Sociedad Geográfica Americana están ayudando a la FMSO a reunir inteligencia preventiva militar, violando la soberanía nacional de México y la autonomía indígena. Peor aún, este tipo de recaudación de inteligencia es una amenaza directa al pueblo mexicano y su derecho colectivo y personal de auto-determinarse. No es una coincidencia, sin embargo, que México Indígena y la FMSO hayan escogido Oaxaca como locación “prototipo” para las Expediciones Bowman, en verano de 2006. Escogieron mapear territorios indígenas “poseídos informalmente”, en un estado en medio de un levantamiento social popular con una base indígena fuerte.
Las actitudes expresadas en los siete ensayos de la FMSO adjuntos a éste artículo, y en el libro de Demarest “Geopropiedad”, demuestran claramente una desvalorización sistemática de la cultura e identidad indígenas, con un particular desdén hacia la autodeterminación popular, la autosuficiencia, la autogestión, y sobre todo el autogobierno. Peor aún, la FMSO muestra una intención deliberada de segregar, marginar y criminalizar grandes porciones de la sociedad humana simplemente por ser pobres. Para la FMSO es imperativo que el territorio y espacio ocupado por los pobres sea privatizado y regulado para que la seguridad y el progreso sean cosechados. Frente a esta estrategia militar, política y económica, no es sorprendente que millones de indígenas, campesinos, obreros, estudiantes, amas de casa, madres, niños, trabajadores y comunidades por todo el mundo, estén comenzando a organizarse y entrenarse en varias estrategias de autodefensa de su territorio, su identidad y su autodeterminación.
Las notas al pie:
1. Servicio Expedicionario de la Policía
2. Inteligencia Táctica y Conflicto de Baja Intensidad
3. no todavía traducido
4. Mapeando Colombia: la correlación entre la información geográfica y la estrategia
5. Geopolítica y Conflicto Armado Urbano en Latinoamérica
6. La Superposición del Ejército y la Policía en América Latina
Videos:
• Entrevista con Melchiades de Yagavila Febrero 19, 2009
• Conferencia de la UNOSJO S.C. sobre la geopiratería en Oaxaca
• Conferencia de Prensa de la comunidad Tiltepec de la Sierra Juárez de Oaxaca
Más:
México Indígena en elenemigocomun.net
http://elenemigocomun.net/cat/mexico-indigena












Wow. I hope the schools where these people are associated, besides the military people, will review their positions/tenure and funding.
Trabajo bien hecho
The Association of American Geographers (AAG) Had its annual conference in Las Vegas, Nevada this past weekend. KU Professor Jerome Dobson of the Bowman Expeditions, was attempting to get, elected the President of the AAG, and was voted down. The following is a transcript of a public conversation held between an AAG memeber and Jerome Dobson, at a presentation at this years conference by Dobson.
GROSSMAN: Yeah, I have a question of Dr. Dobson, as you know, there’s been alot of ah back and forth over whether particular communities in Oaxaca were informed of the Army funding and participation in your research team by the Foreign Military Studies Office, and in the Indigenous People’s Specialty Group, we’ve gathered documents and posted documents from both sides of the debate, including many of yours, and um we received a letter from the um Municipal Authority of San Miguel Tiltepec on March 17th in which they say, this is the police chief, the commissioner of communal goods that say that they weren’t adequately informed and are asking for cease and desist and return of the data, just wondering if you want to comment on that specific..
DOBSON: I was, in some of the villages, I was not in Tiltapec, there’s no question in my mind that people knew where the funding was coming from, now, that was clearly communicated to key people do they want to say that now, apparently not. Uh, my reading of what happened is this: some very courageous people in those villages took a step forward, they used this opportunity to advance their villages, to improve their technical skill, to get the data they wanted and then when it became a controversy, that put pressure on them to deny that they knew where the money came from. And, I I know Peter Herlihey is one of the finest people in our discipline. I know he did what he was supposed to do when I was there I saw him, a-and here, I saw him bend over backward to do what was right and to inform people. We had conferences there, we carried people with us from all from DOD and from the department of state with us when we were in the field there was no attempt to hide and I think there was an active attempt to tell them who we were and what we were there for. Uh, I know that in Colombia for example, I went there and presented the case why we were there, what we were interes– what the Bowman expeditions were all about, and both sides accepted that there. So I’m I’m just befuddled by why this has reached this point, Uh I know that the initial charges by Aldo (SP) Gonzales were false, I know that , uh but the uh later subsequent events are, yes
GROSSMAN: Have you seen this particular letter, and there was a press conference on Youtube, I have copies of it for people
DOBSON: I’ve seen the video of the press conference
GROSSMAN: OK
DOBSON: of the presence of the discussion by the commissario oh uh you know, ah Tultepec, ah, but I also know what was happening when we were there and Peter was there, not not in that village, but I saw what happened in other villages I know Peter is to be trusted, so if he said it, I believe it.
Bien hecho, es hora de madrear a esos culeros…
I wonder if the good old English Commons are classified as dangerous informal breeding grounds by Demarest.
.
Lo que resulta increible es que el gobierno y el pueblo mexicano las actividades de quienes son en principoio un enemigo potencial y no que
yo lo digo , hace poco el gobierno norteamericano especulaba con la intencion de invadir el territorio mexicano, entonces les estan permitiendo
colectar informacion sobre el terreno con un evidente proposito militar, no se puede confiar ni en Universidades ni en tipos que se digan son
o parecen ser cientificos, en el pais del norte todo el universo profesional trabaja para las agencias militares y de inteligencia. Los mexicanos
se han dejado embaucar sobre algo que es mas que sabido en todo el mundo. Quien puede pensar en buenas intenciones de parte de estas
gentes que provienen de un pais extremadamente racista, que interes pueden tener estas personas por los indigenas mexicanos sino para
buscar su exterminio preocupados por su elevado numero ante una eventual ocup[acion de su territorio. Pensar otra cosa es de tontos.
I personally know several KU people, both Mexican and American, involved in this project, including Peter Herlihy, who is a current professor and advisor of mine. To state that he, or the other KU researchers, would engage in a years-long project to conspiratorially strip indigenous Mexicans of their land and rights is an outrageous claim. Many KU personnel associated with this project have lived in Mexico on and off for years and decades, with the campesinos, in the mountains, in villages, in cities, and in the jungle. They have the utmost respect for Mexican culture and indigenous cultures. Some have actively promoted the maintenance of traditional indigenous culture in the face of neo-liberal reforms.
Broadly painting these academics as part of a North American conspiracy is easy, alarmist, and attracts readers; it is also irresponsible. Additionally, the claim that this project was timed to coincide with APPO activities is a bit of a stretch. Sedillo fails to mention that the research was being done in Oaxaca state, but not in Oaxaca de Juarez. In any case, Sedillo states that they intentionally moved their operations in order to be closer to APPO activities. So, what were they doing with APPO? Sabotaging the movement? Funneling US funds to anti-APPO paramilitary? Sedillo should not just make an ominous implication without providing a little bit of evidence. These academics are simply conducting fieldwork, not seeking to emulate Kermit Roosevelt.
Fundamentally, whose responsibility is it to inform and be informed of the source of funding? The researchers or the researched? Herlihy personally told me how the village leaders were aware of Department of Defense funding. Why did they wait until the end of the mapping to be offended by it? Why didn’t they ask more questions sooner (or decline permission) if it was so offensive? If the DOD funding was so secretive, why was the information simply made available on the Lawrence Journal World’s website and the Bowman Expedition’s website? A simple Google search would have revealed any suspicious relationship.
I conducted research on business development in Oaxaca in the summer of 2008. Was it my responsibility to inform all of my research participants of every facet of my funding, such as who funded my grant and who donates money to the University of Kansas? Should my research be suspect because I was studying commercial business development at the exact time that the Guelaguetza was being commercialized? (Actually I eschewed the commercial Guelaguetza and went to the Guelaguetza Popular).
Yes, it is true that the US government has historically been irresponsible, unethical, and immoral in achieving its goals (which have frequently been based on arrogance, greed, and racism). Should we be skeptical of US military activities in foreign countries? Yes. Is it possible that sometimes in connecting certain clues and evidence together to uncover a grand conspiracy we are simply wrong, no matter how much we would love to believe in the conspiracy? Yes. Is it appropriate to broadly stroke all those involved as “culeros”? No.
By the way, many people at the University of Kansas (including some associated with the Bowman Expedition), KU’s Center of Latin American Studies (of which Peter Herlihy is a faculty member), and KU’s Latin American Solidarity have sincerely enjoyed Simon Sedillo’s presentations and “Un poquito de tanta verdad.” I am sure that the University will continue to invite him to present his ideas and work, as they have frequently done in the past.
Z Magazine
U.S. Military Funded Mapping Project in Oaxaca
Geographers used to gather intelligence?
April 2009
By Cyril Mychalejko
and Ramor Ryan
http://www.zcommunications.org/zmag/viewArticle/21044
Proyecto de Mapeo Financiado por el Ejército de los EE.UU. en Oaxaca
http://upsidedownworld.org/main/content/view/1808/1/
by SOAW.ORG
SOA graduate Geoffrey Demarest’s time as Military Attaché at the U.S. Embassy in Guatemala was 1988 to 1991! This covers the time of heavy U.S. backed military repression against indigenous communitis in Guatemala and several high-profile cases of murder and torture (e.g. the Myrna Mack assassination in 1990. In 1989, Sister Diana Ortiz, the founder of the Torture Abolition Survivor Support Coalition here in DC was raped and tortured in Guatemala. During her torture, a man called Allejandro appeared to be in charge. He spoke colloquial English and spoke of contacts with the US Embassy. It also covers the time of the murder of Michael Devine. Allegations have been made that Guatemalan colonel, Julio Roberto Alpirez on CIA payroll, was involved. A review in 1996 showed that Alpirez was on the CIA payroll from 1988-1992 and that he was involved in the cover-up of the murder of Devine and had participated in the interrogation and likely torture of Efraim Bamaca, a captured Guatemalan guerrilla married to an American lawyer (Jennifer Harbury).