¡Hacer trincheras! Carta de Nacho del Valle

Cómo poder expresar nuestros agradecimientos; cuando no encontramos las palabras adecuadas. Y nos turba la emoción que se hace remolinos, en nuestra garganta, en nuestra cabeza, en nuestro corazón y se agita por salir como un pájaro atrapado golpeando con sus alas las rejas que la aprisionan. Y las palabras se atoran en la garganta; así percibo mi emoción, porque están aquí; hermanos, hermanas, todos, todas.

Porque bebiste de mi cáliz junto a mi la amargura, el dolor, la rabia, e hiciste tuyo mi miedo, mi coraje, mi impotencia, no pretendo elogiarlos, ni muchos menos conmoverlos con palabras vanas, yo mismo me reprocharía y ustedes no lo aceptarían.

Cuando la conciencia se antepone a intereses mezquinos vacíos de principios fraternales. Es inconcebible para aquellos que se han dejado arrastrar por la codicia y la abundancia personal, negando a sus hermanos, negando a su pueblo y le han puesto precio a su dignidad.

Olvidando sus raíces, negando un futuro decoroso y digno a los que de ellos vienen; convirtiéndose títeres de quienes nos reprimen, de quienes nos persiguen, de quienes nos encarcelan, de quienes nos masacran, de quien entrega nuestra Patria a manos extranjeras, de quien son la causa de nuestra rebeldía. Y condicionan lo que por derecho legitimo nos pertenece; a la vida con libertad y dignidad. El derecho a la salud, a la educación, a el empleo, a la tranquilidad, a la tierra. Como lo merece el ser humano, como lo advirtieron nuestros abuelos al entregar su sangre por su pueblo a 500 a 200 a 100 años.

¿Qué vamos a celebrar? ¿Qué tenemos que recordar? O ¿Qué tenemos que reflexionar? Si hoy en día se siguen replicando los abusos, los títeres no faltan, alcanzando niveles de descaro inmoral y servil. Quienes a todo le ponen precio, a la sangre y a los sueños de nuestros abuelos.

Es inconcebible para quien en la mesa de su hogar, el pan nunca se vuelve ausente.

Es inconcebible para quien ha olvidado que nuestros orígenes nos dan identidad; lo que hoy somos y queremos seguir siendo, con los principios de unidad como una gran familia, modelando en cada día nuestras mañanas sin olvidar nuestros ayeres, tal vez las adversidades y carencias para siempre juntas anhelando un nuevo día de más luz para nuestros hijos, para nuestros hermanos, todos, todas. Compartiendo siempre nuestras tristezas, nuestras alegrías, nuestro pan, nuestras voluntades.

Principios que hemos heredado de nuestros abuelos, que llevamos en nuestra sangre, que brotan por nuestra piel, por nuestra voz y en cada niño, en cada mujer, en cada joven, en cada anciano, en cada hermano, en cada hermana, siempre juntos; a base de golpe y sangre, de dolor y rabia, se han forjado nuestros presentes y aun guardamos en nuestros corazones la esperanza y dibujamos en nuestros rostros del mal tiempo buena cara.

Porque estamos hechos de metal, forjados a golpe y fuego, que no se quiebra ni se empaña al contrario brilla mas.

Es de reflexión activa, es reencontrarnos con nuestro pasado; es el viaje a nuestro interior para encender la luz que aclarara nuestro camino.

Es la reflexión: de que somos dueños del tiempo para diseñar futuros nuevos, sin fronteras para los que quieran compartir su pan, para los que sus manos cultiven el fruto para todos y para los que en su corazón anide amor por los demás.

En este trozo de vida que nos ha tocado compartir, hemos aprendido que resistir no es igual que conformarnos, que soportar no es igual que resignarnos, que la fe no cae del cielo, que la esperanza no la traen las golondrinas; y que tenemos que resistir luchando, que soportamos para no caer y dar el otro paso, que la esperanza se construye con acciones, uniendo nuestras manos, nuestros puños, nuestros corazones, y juntos nuestros cantos levantarán al sol.

Que nunca hemos estado solos, que necesitamos reencontrarnos como hermanos.

Que a nadie le tenemos que pedir permiso para se libres.

Que lo que pertenece al pueblo se defiende hasta la muerte y que no admite regateo y defenderlo es nuestra obligación, cualquier sacrificio es un honor!

Que cuando alzamos nuestras voces para ser escuchados no es para conmover a los de arriba, es para despertar a nuestros hermanos.

Que el origen de toda inconformidad social es el efecto de los que se adueñan del trabajo del pueblo, quienes ponen a funcionar las formas mas perversas de control y sometimiento.

La injusticia se da para con nuestro pueblo en diferentes presentaciones y tamaños chicas, medianas, grandes y dependiendo de la necesidad, extragrande. ¿De cuál prefiere usted? Según su capacidad combativa todas están al alcance de su bolsillo! Y si su bolsillo se encuentra vacío y si el hambre se encuentra insoportable y alza la voz o se junta con otros para gritar mas fuerte o reclamar justicia.

El sistema también nos tiene preparado el antídoto que de igual forma que hace muchos años en sus diferentes presentaciones, amenazas, golpes de garrote y gas, cárceles de castigo, persecución, cadena perpetua e innovaciones que se esmeran para aplicar al pueblo con la dosis exacta de represión y muerte.

Hemos aprendido que cada sacrificio no es en vano cuando se resiste la adversidad luchando sin cesar.

Que la indiferencia y la falta de conciencia a nuestra realidad empaña y se torna mas compleja y desvía el interés de lucha en contra del enemigo natural, el enemigo común, el que nos engaña con alcohol y circo, maquillando su perverso rostro.

En este caminar la mujer nos ha enseñado su verdadero lugar, el que ha ocupado desde siempre, con su fuerza enorme, la que en sus entrañas gesta la esperanza, la que en sus desvelos adorna nuestros sueños con su beso, la que con sus manos nos teje un abrigo de caricias y de la mano nos lleva a inaugurar nuestro destino, la que sabe nuestros secretos infantiles y guarda con amor los recuerdos más pequeños en su corazón. La que nunca nos niega ante nadie, la que se vuelve fiera si nos ve en peligro, la que rompe los silencios para gritar “ya basta.”

La que es hija, hermana, compañera, madre, la que entrega todo sin pedir a cambio nada. La que se vuelve flor para adornar nuestro universo, la que se vuelve estrella eterna, mujer eres luz que no te apagas, la que pare auroras luminosas. Y con un guiño de sus ojos se enciende el mundo! A ustedes hermanas, nuestra gratitud infinita.

A las que nos han recibido, a las que nos han escrito, a los papás y madres de sus hijas masacrados, perseguidos, encarcelados, amenazados, me apena profundamente el dolor por el que han pasado y aun siguen pasando. Me es difícil expresarles mi sentir ante tanta adversidad, se que las palabras no alivian sus heridas; pero me siento obligado a enviarles un humilde saludo y un gran abrazo de respeto y admiración.

A todos mis hermanos y hermanas por los tantos esfuerzos que han procurado por nuestra libertad, les envío un fraternal saludo lleno de mis mejores deseos de bienestar y convicción revolucionaria.

A los compañeros del plantón en el penal de Texcoco “Molino de Flores” todo nuestro cariño.

¡Aquí allá la lucha seguirá! Zapata vive, la lucha sigue!

A todos nuestros hermanos que se nos han adelantado desde aquí les ofrezco un minuto de aplausos y nuestro existir entero en seguir la lucha!

Héctor, Felipe e Ignacio.

¡Ni la distancia, ni el tiempo nos separa!

¡Desde donde nos encontramos, hacer trinchera es nuestra obligación! ¡Vivan las luchas de los pueblos oprimidos!

¡Viva la lucha del SME!

¡Métele a la marcha, métele al tambor, métele que traigo un pueblo en mi voz!

¡Métele a la marcha, métele al tambor, métele que traigo la revolución!

NACHO

22 / Enero / 2010

Este artículo también está disponible en: Inglés