Kenosha: Las huellas del paramilitarismo fascista

Por: Simón Sedillo

El domingo 23 de agosto de 2020, el oficial de policía de Kenosha, Wisconsin EE.UU. Rusten Sheskey, le disparó a Jacob Blake siete veces por la espalda. Jacob Blake sobrevivió pero quedó paralizado por este intento de asesinato. Rusten Sheskey intentó ejecutar extrajudicialmente a Jacob Blake. Por supuesto Jacob Blake es un hombre negro.

Este es otro intento impune de asesinato llevado a cabo por agentes de policía en todo Estados Unidos. Los intentos de asesinato y las ejecuciones extrajudiciales por parte de la policía son los que han provocado una rebelión a nivel nacional, no solo en contra de la policía sino en contra de todo el sistema de justicia penal que perpetúa la criminalización, el desplazamiento, el encarcelamiento y el asesinato de las personas negras.

Cuando se deshumanizan sistemáticamente a las personas, se trata a comunidades enteras como variables desechables a nivel económico, político y social. Estos son los pilares del genocidio.

Lo que claramente ha estado ocurriendo en los EE. UU. desde sus inicios y hasta este punto, es un nivel de violencia autoritaria oficial y no oficial contra los negros y los pueblos nativos que amerita esta rebelión masiva a nivel nacional en curso y mucho más.

Aunque todo el sistema de justicia penal es una farsa absoluta ligada a intereses políticos y privados para empezar, es importante reconocer y documentar la impunidad con la que la policía ha estado brutalizando, disparando y ejecutando extrajudicialmente a personas en todo el país. Aunque, para ser claros, no es como si la policía, el sistema judicial o el complejo industrial penitenciario pudieran reformarse. Estas instituciones son intrínsecamente maléficas y deben ser abolidas.

Sin embargo, es importante reconocer la impunidad oficial porque expone fallas fundamentales en la policía, las instituciones de justicia penal y las prisiones en sí mismas. Este nivel de impunidad hace que el argumento a favor de la abolición sea mucho más válido de lo que ya lo es.

También es importante reconocer que, además de la brutalidad policiaca impune y las ejecuciones extrajudiciales, ha existido una tendencia constante y ahora también creciente hacia el paramilitarismo fascista tolerado y alentado por la policía y por funcionarios de los más altos niveles de gobierno de EE. UU.

Esto está generando otro nivel de impunidad oficial para los actos de violencia no oficiales motivados por ideologías autoritarias, nacionalistas y supremacistas.

Lo que sucedió en Kenosha, Wisconsin, comenzó con el intento de asesinato aún impune de Jacob Blake llevado a cabo por un funcionario público, seguido por dos ejecuciones extrajudiciales impunes llevadas a cabo por un paramilitar fascista civil en una manifestación pública contra la violencia policiaca.

Estos no son casos de la «aplicación de la ley» ni del «vigilantismo».

La responsabilidad del asesinato de los dos activistas de Kenosha, Joseph Rosenbaum, Anthony Huber, y de la herida de bala de Gaige Grosskreutz, no recae únicamente en los hombros de Kyle Rittenhouse, el joven de 17 años obsesionado con los policías y las armas. Las fuerzas policiales militarizadas en la calle en el momento del tiroteo y sus comandantes son todos responsables. Y por alentar las llamas de estos actos de paramilitarismo fascista, el presidente y su administración también son responsables.

Mientras tanto, se culpa a Joseph Rosenbaum y Anthony Huber de sus propios asesinatos. Rosenbaum, que estaba desarmado, intentó tomar el rifle de asalto semiautomático AR-15 de Kyle Rittenhouse y Huber, que usó su patineta para someter al asaltante armado, fueron ejecutados extrajudicialmente por el paramilitar fascista.

Las huellas del paramilitarismo fascista:


Huella N°1: Civiles armados públicamente que se oponen junto con las autoridades a la disidencia popular civil

La huella principal del paramilitarismo es simple. Se trata de grupos de civiles armados que portan rifles de asalto de alta potencia en público, junto a policías o militares en oposición a una manifestación pública. En este caso, las autoridades han tolerado y apoyado descaradamente la actividad paramilitar. Está claro en varios videos en línea que la policía militarizada que estaba a la mano no solo ignoró o hizo la vista gorda al grupo armado de civiles en Kenosha esa noche, sino que le dieron directamente a Rittenhouse y a los otros paramilitares agua y palabras de aliento antes de que ocurrieran los asesinatos.

Hoy, vemos que desde el jefe de la policía local hasta el presidente, los funcionarios públicos están defendiendo abiertamente las acciones de Rittenhouse.

Huella N°2: Diferencias ideológicas explotadas para generar confrontación

Una segunda huella del paramilitarismo es la explotación de diferencias ideológicas, políticas, religiosas, culturales o sociales entre grupos opuestos hasta el punto de generar un conflicto violento. En este caso, las diferencias ideológicas son generales y están exponiendo una división siempre presente entre la gente común y corriente en los EE. UU. Esto no se trata en absoluto del fascismo versus el antifascismo, se trata de la supremacía blanca sistémica en curso, el nacionalismo blanco y el autoritarismo fascista que ahora ha llevado a confrontaciones de civiles, incluidas las más recientes ejecuciones extrajudiciales en manifestaciones.

Huella N°3: Ejecuciones extrajudiciales

Otra huella clave del paramilitarismo tiene que ver con las propias ejecuciones extrajudiciales, es decir, ejecuciones realizadas sin ningún proceso judicial. Una vez más para ser claros, el sistema judicial es absolutamente irreformable y debe ser abolido, pero al igual que con la “impunidad”, las ejecuciones extrajudiciales realizadas con impunidad por paramilitares fascistas deben ser reconocidas y documentadas.

La única forma en que una ejecución extrajudicial como ésta puede tener lugar en este escenario es si se permite y se alienta. La policía militarizada presente en las protestas de Kenosha en el momento de esta ejecución extrajudicial, una vez más, es tan culpable de estos asesinatos como Kyle Rittenhouse.

Huella N°4: Atrocidades negables

El propósito y función primordial del paramilitarismo es generar y explotar lo que se conoce como atrocidades negables. Es decir, el propósito del paramilitarismo es realizar atrocidades contra una población civil de tal manera que gobiernos, policías o militares puedan negar su participación y / o responsabilidad en las atrocidades cometidas por el grupo paramilitar en cuestión.

En este caso específico, la negación plausible aleja a las entidades oficiales de los actos de violencia utilizados para desalentar la disidencia política de los manifestantes en las calles de Kenosha.

En todo el mundo, el ejército de Estados Unidos ha estado subcontratando atrocidades a militares y policías locales, quienes luego transfieren «tareas» a las fuerzas paramilitares utilizadas para llevar a cabo estas atrocidades denominadas negables. Este es simplemente otro caso de una estrategia militar de política extranjera que regresa a casa para ser utilizada contra los estadounidenses.

El problema en Kenosha es que tenemos demasiadas pruebas para que las entidades policiales militarizadas oficiales nieguen que toleraron y alentaron a los paramilitares civiles armados presentes en las calles esa noche, por lo que ahora los funcionarios públicos, incluido el presidente, han comenzado a justificar públicamente y sin vergüenza los asesinatos perpetrados por Kyle Rittenhouse.

El jefe de policía de Kenosha, Daniel Miskinis, hizo una declaración pública en la que culpaba a los manifestantes del tiroteo. El presentador de Fox News, Tucker Carlson, así como los partidarios de Trump en general están defendiendo públicamente las acciones de Kyle Rittenhouse en Kenosha.

Nadie en la extrema derecha está tratando de negar nada. Están tratando de negar esto como una atrocidad condonándola.

Huella N°5: La impunidad

Cuando me preguntan cómo podemos comprobar la participación oficial en asesinatos paramilitares en todo el mundo, mi respuesta es siempre la misma: “Cuerpos e impunidad”. ¿Cómo pueden tres personas recibir un disparo con un rifle de asalto de alta potencia que resulta en dos muertos, tan cerca de una policía militarizada y fuertemente equipada y el tirador puede alejarse con su rifle en la mano?

Si la policía hubiera siquiera intentado dar la ilusión de una negación plausible, habrían investigado, desarmado y detenido de inmediato al tirador. Ellos no lo hicieron. Este es el primer acto irrefutable de impunidad por parte de la policía.

Kyle Rittenhouse no fue detenido hasta mucho después de que cruzó las fronteras estatales y regresó a su casa en Antioch, Illinois. Es este nivel de impunidad el que continuará tolerando y alentando que este tipo de violencia paramilitar continúe en el futuro.

Kyle Rittenhouse ahora ha sido detenido y acusado de los asesinatos, pero en su primer juicio se puso en pausa su extradición de Illinois a Wisconsin por un mes, aún no se ha determinado si será declarado culpable o no, y qué tipo de sentencia recibirá.

Huella N°6: Militarismo oficial posterior

El resultado final de las atrocidades negables llevadas a cabo por paramilitares fuertemente armados en todo el mundo es siempre el mismo: mayor militarización, vigilancia y criminalización de la comunidad objetivo, manifestantes y organizadores.

Lo que seguirá es la persecución violenta y agresiva de los organizadores y activistas comunitarios que están participando en protestas no solo en Kenosha sino en todo el país con la justificación de prevenir más violencia, como si la violencia se generara por el acto de manifestarse en sí mismo cuando en realidad la violencia fue generada, tolerada y alentada en los más altos niveles de gobierno.

El gobierno federal está aprobando y alentando activamente que los paramilitares fascistas fuertemente armados llevan a cabo ejecuciones extrajudiciales contra civiles que se manifiestan públicamente contra las ejecuciones extrajudiciales que está llevando a cabo la policía.

Contrario al tratamiento que recibió Kyle Rittenhouse por parte de los policías, según el artículo de la revista Rolling Stone del 11 de septiembre de 2020 «Michael Reinoehl, el activista antifascista acusado del asesinato de Aaron «Jay» Danielson {un fascista} durante una protesta de derecha en Portland el mes pasado, fue asesinado a tiros por agentes policiales {federales} que fueron enviados para arrestarlo cerca de Olympia, Washington, el 3 de septiembre. Ahora, un testigo contradice el relato federal de los momentos finales de Reinoehl, alegando que, lejos de intentar «arrestar pacíficamente» a Reinoehl, las fuerzas del orden abrieron fuego contra él sin previo aviso, y que el propio Reinoehl nunca portaba un arma».

Cuando se le preguntó sobre el asesinato de Reinoehl en una entrevista con Fox News, el presidente Trump dijo: “Les diré algo, así tiene que ser. Tiene que haber represalias cuando se comete un crimen como este».

Trump alentó la venganza.

Las ejecuciones extrajudiciales a manos de la policía o de los paramilitares fascistas en Estados Unidos no son nada nuevo ni del pasado lejano. Han sido constantes. Simplemente no han recibido tanto aliento público y oficial en varias décadas. Eso es lo verdaderamente descarado y aterrador. Ninguna de estas personas está tratando de ocultar su fascismo.

Están tratando de promoverlo.

Simón Sedillo ha estado enseñando geopolítica y economía política en los Estados Unidos y México durante los últimos 15 años. Simón tiene un archivo creciente de talleres, conferencias, artículos y documentales sobre los efectos de la resistencia comunitaria al neoliberalismo, el militarismo, el paramilitarismo y la supremacía blanca.

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