El Telar Triqui

El tejer de las mujeres se hace cada vez mas constante, las abuelas, las hijas, las nietas tejen con sus hilos, con sus manos, con la palabra, tejen la resistencia, abriendo caminos con la digna rabia, camino andado tantas veces por ellas mismas, caminos que ahora se confunden con el rojo de sus huipiles por tanta sangre derramada, los huipiles son bordados y trabajados por manos de mujeres triquis, mujeres que junto con su pueblo han sido reprimidas, vejadas, hasta llegar al olvido de la mayoría que vivimos en los suburbios de la ciudad engañados y engañadas pensando que somos dueños y dueñas de nuestras vidas, recibiendo lo que no necesitamos, sobreviviendo con lo que no queremos y olvidando nuestras necesidades.

Olvido el mejor amigo de los que lo propagandizan, de los que reprimen y llenan de sangre los caminos dignos de San Juan Copala, los que avergüenzan a la tierra con cada acto de despojo, con violaciones, con asesinatos, ellxs y ellxs lxs que odian que el pueblo Triqui una vez mas se ponga frente a ellos para exigir justicia, para luchar por lo que les corresponde. Ellas las del huipil rojo, las de las trenzas, las del chamaco en el pecho, ellas las tejedoras, ellas, las mujeres Triquis se ponen de pie para exigir alimento para hijxs, esposos, madres, para los suyos, alimento necesidad básica para sobrevivir, y justicia para vivir.

La necesaria búsqueda del sustento convierte a los matorrales en el mejor amigo para las mujeres Triquis, cuando el viento y el sol las descubren la búsqueda suele convertirse en una actividad peligrosa sujeta a violación y muerte, como el muy presente 7 de septiembre de 2010 cuando Natalia Cruz Bautista y Francisca de Jesús García mujeres Triquis que intentaban ir por alimento para sus hijos e hijas, fueron interceptadas de manera agresiva por paramilitares y una de ellas violada y la otra herida de bala en el hombro,

‘se meten con nosotras por que saben que ya no tenemos miedo’ nos dicen a un grupo de mujeres que fuimos en busca de unas entrevistas y regresamos con inmenso aprendizaje.

Un grupo de mujeres con vestidos rojos resiste no solo en las calles, en sus caminos, en su comunidad, sino también en el zócalo de la ciudad de Oaxaca, ellas unas cuantas pero con la fuerza suficiente para organizarse y protegerse entre ellas, con la fortaleza y convicción que un desalojo ya es poco para tanta balacera en San Juan Copala, balacera a la que lxs ninxs han estado acostumbradxs desde hace meses, balacera que ha asesinado a compañeros, compañeras, esposas, esposos, hijas, hijos, costumbre que ha costado vidas, pero que ahora las mujeres triquis con todo su dolor, con toda su rabia luchan de manera pacifica, contundente y con fortaleza para romper el cerco mediático y paramilitar que obstruye el acceso de alimentos, de salud y educación a San Juan Copala, las mujeres Triquis conocidas por sus huipiles rojos, y condenadas por generaciones a las vejaciones hoy están exigiendo su derecho a la libre autodeterminacion de los pueblos.

En el Zócalo de Oaxaca las mujeres pasan y pasan visten de diferentes formas, algunas con lentes negros para cubrir los ojos del sol, unas desconcertadas observan a las mujeres Triquis en su andar, otras asombradas miran a lxs ninxs que juegan en las cercanías del campamento de las mujeres Triquis, otras solo pasan sin observar, sin poner atención a las demandas, sin mirarlas a ellas siquiera, distraídas y engañadas por los amos del capital, por la cosmética que atenta contra su ser, por la moda que despoja los huipiles, otras indignadas convierten la lucha de las Triquis en las suyas, algunas con miedo de estar algún día en el lugar de ellas solo saludan y sujetan a sus hijxs de la mano.

‘luchamos por que somos mujeres’ dice una de ellas, mujeres que ya no están de acuerdo a seguir sometidas, mujeres que ahora son las proveedoras del alimento arriesgando así su propia vida.

Mujeres y hombres Triquis que a travez de los anos su lucha ha sido criminalizada, por los criminales que despojan, violan y asesinan a los indios e indias de sus tierras.

Mujeres que hoy se levantan y salen de su comunidad no para huir, sino para dar a conocer su palabra y su resistencia, como pueblos indios, como pueblo Triqui, como madres, hijas, como mujeres.

Por que en donde sea que sus pies las anden ellas seguirán siendo Triquis, por que el rojo de sus hupiles es una inspiración y una constante resistencia.

Por que la justicia llegara para David García Reyes, Paulino Ramírez Reyes, Antonio Cruz García, Rigoberto Ramírez González, Teresa Bautista, Felicitas Martinez, Virginia, Daniela, Cleriberta Castro, Bety Carino, Natalia Cruz Bautista y Francisca de Jesús Gracia, Jiry Jaakkola, Timoteo Alejandro, Antonio Ramírez López y Antonio Cruz García, Rigoberto Ramírez González y Pedro Santos Castro, Celestino Hernández, Héctor Antonio Ramírez y Elías Fernández menor de edad (9 años).

El Telar Triqui

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